Matteo Ferroni “y se hizo la luz” un proyecto solidario

18/02/2014

Convertir la luz en el equivalente a la sombra de un árbol fue el objetivo del arquitecto Matteo Ferroni cuando desarrolló una farola con elementos de bicicletas, tuberías de agua y un cable de teléfono para las áreas rurales de Mali que nunca han tenido acceso a la energía. Su proyecto “Collective light for rural Africa” acaba de obtener el Premio Lamp 2013 a la Iluminación Urbana y Paisaje.

“Voy a dedicar el dinero del Premio Lamp a fabricar farolas para otros pueblos de Mali, porque todos perseguimos el mismo objetivo: mejorar la sociedad con nuestro trabajo”

Usted debe tener cierto espíritu de misionero para trasladarse a vivir a una zona rural de Mali.
Tengo el espíritu del viajero del siglo XIX, que viaja para enriquecer su cultura. La belleza de este viaje cultural consiste en que la maleta se va llenando de cosas que recojo en un lugar y que deposito en otro. En definitiva soy un puente entre culturas.

Lo digo más que nada por lo de “iluminar” a los habitantes de las zonas rurales.
En Mali realice una luminaria que en parte nació antes de llegar allí. Que la luz sirve para algo más que iluminar lo aprendí en la India, donde también se utiliza para rituales; mientras que la idea de iluminar actividades en lugar de espacios se me ocurrió mirando las farolas modernista del casco antiguo de Barcelona, que llevan empotradas fuentes para recoger agua y bancos para leer. En las aldeas de Mali me di cuenta que el problema no era iluminar, sino vencer la oscuridad.

Disponer de luz por la noche les habrá cambiado las costumbres. ¿Ha sido para bien o para mal?
Ésta pregunta me acompañó durante todo mi trabajo. Sin embargo, empujar un cambio no significa traer una innovación… de hecho lo que me animó no fue llevar la tecnología LED, sino valorar la cultura existente y fortalecer la colaboración entre personas. Desarrollé una tecnología que despierta retos sociales durmientes, como la tenencia de objetos colectivos que nadie posee y todos cuidan. Además descubrí que en el África rural la gente por la noche no duerme y prosigue con sus actividades con una linterna. Yo añadí a sus noches una herramienta que une a las personas bajo su luz como un árbol bajo su sombra: un beneficio económico apreciable y un beneficio social inmenso.

Si en las zonas rurales de Mali no hay electricidad ¿cómo logran encender las farolas?
La tecnología solar está muy desarrollada en el África rural y es muy común encontrar una pequeña placa solar capturando el sol dentro de los patios de las viviendas. Así que la farola (que gracias a la tecnología LED alcanza una autonomía de 5 horas) se suele recargar con energía solar. En los pueblos que poseen un molino también es posible recargarlas con los motores diesel o biocarburante de las moliendas.

¿Y lo de la rueda de bicicleta? No me diga que a puesto a pedalear a toda la comunidad
Por supuesto… ¡para ganar la Vuelta a España!  De hecho la bicicleta es un objeto muy común en África. Pero, sobre todo, tiene una belleza interior hecha de equilibrio, ligereza y fuerza que me permitió fabricar una farola que puede alcanzar los cuatro metros de altura y ser transportada por un niño. Esta intimidad niños/farola mantiene una simbiosis imprescindible en el África rural entre hombre, naturaleza y máquina.

¿Han patentado el diseño?
Sí. Protegimos el diseño con una patente internacional a nombre de la Fundación eLand. Concebí el diseño como un proceso de montaje de materiales locales que involucra a artesanos locales: un mecánico de bicicletas, un herrero, un fundidor y un electricista. Es decir, que cualquier comunidad puede fabricar las farolas fomentando la micro economía local.

¿En qué piensa reinvertir el dinero que obtenga con los derechos de patente?
Las royalties se invierten en la actividad de investigación de la Fundación eLand, que creé  a raíz de este proyecto en 2011. En 2012, eLand colaborò con la UB y la UNAM para aplicar el método de estudio antropológico que desarrollé en Mali y concebir un concepto de luz para los barrios populares de Ciudad de México. El próximo proyecto será la reconstrucción de una comunidad de Nueva Orleans sobre el estudio que realizamos en Mali sobre la organización de las comunidades rurales del río Níger.

¿A qué dedicará los 7.500 euros que ha recibido del Premio Lamp Lighting Solutions?
Lamp y el Jurado otorgaron este premio por la calidad del proyecto y no por caridad. Ósea, se reconoció el valor del trabajo por encima de la “necesidad de ayuda” de África. Por esa razón quiero dedicar el premio a fabricar farolas para otros pueblos de Mali, porque todos perseguimos el mismo objetivo: mejorar la sociedad con nuestro trabajo.

“Soy arquitecto y video artista. Nací en Italia pero tengo varios hogares en mi corazón: Suiza, Alemania, España y Mali. Amo mi trabajo porque me permite conocer en profundidad diferentes culturas y territorios. Veo mi profesión como un oficio, aunque siempre me encuentro luchando contra molinos de viento”.

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