Roger Narboni, reaprender lo que olvidamos de la oscuridad

17/11/2012

Experto en el diseño de iluminación de espacios públicos, Roger Narboni nos propone diversas soluciones para lograr reducir el consumo energético mejorando al mismo tiempo el aspecto visual de nuestros paisajes urbanos.

Entrevista de Esther Torelló

¿Cómo se inició tu interés por la iluminación?
Después de una doble formación llevado a cabo en la Escuela de Bellas Artes de París y en ingeniería electrónica en la Universidad de Orsay de París, y tras muchos años viajando y viviendo en el extranjero, particularmente en Nueva York, mi trabajo y mi investigación de artista plástico me llevaron a regresar a Francia en 1981 para dedicarme al entonces campo emergente del arte y la tecnología. Después me concentré en la relación entre luz, espacio y percepción sensorial, temas que requieren de una gran creatividad artística y un conocimiento técnico excelente. En 1987, me convertí en un diseñador de iluminación al enfocar mi trabajo en la iluminación de las ciudades, los paisajes y la arquitectura.

Iluminación urbana de la Plaza des Epars en Chartres, Francia.

¿Han cambiado las necesidades en la iluminación urbana a lo largo de todos estos años de trabajo?
El diseño del alumbrado urbano con el tiempo se ha vuelto cada vez más complejo en términos de creación de escenas de iluminación, de dominio de niveles de iluminación, de cumplimiento de las normas europeas (aparecidas en 2005), de reducción del consumo de energía teniendo en cuenta el impacto ambiental, de limitación de la contaminación lumínica y, por supuesto, de los costes de inversión y mantenimiento. Las necesidades de iluminación urbana han cambiado poco y todavía me sorprende la poca implicación de los políticos y el desconocimiento, y por tanto del déficit de interés, de los ciudadanos en este ámbito.

Paseo marítimo de Les Sables d’Olonne.

¿Cuales son las demandas actuales en el diseño de espacios públicos?
Actualmente, las demandas son limitadas debido a la falta de educación sobre la función y el potencial que la iluminación urbana puede jugar en el espacio público. En lo que a mi concierne, trato de desarrollar en el espacio público una legibilidad del espacio nocturno, una gran variedad de ambientes nocturnos conservando una sobriedad en la intervención. Tener en cuenta los usos (muy diferentes según las categorías de edades de los ciudadanos) y de los diferentes momentos de la noche es también para mí uno de los principales retos del diseño de iluminación en la actualidad.

Gran Canal en la ciudad china de Hangzhou

¿Cuando diseñas un patrón de iluminación urbana consideras el contexto cultural e histórico del proyecto?
Por supuesto, la cuestión de los contextos históricos y culturales es importante en el diseño de un plan maestro para el desarrollo de la luz, pero otros elementos contextuales son igualmente esenciales: la población urbana, el paisaje, la topografía, las costumbres, las estrategias políticas, las temporalidades, la gente …

Puent Rion Antirion en Grecia.

¿El diseño de ambientes nocturnos que proporcionen sensaciones placenteras es importante para la vitalidad cultural de los centros urbanos?
¿Quién quiere vivir o pasear en un ambiente nocturno aburrido, detestable o angustiante? No hay fatalidad en este aspecto, el alumbrado urbano puede mejorar la iluminación nocturna cotidiana. Pero no sólo en los centros urbanos, en todos los distritos, y tal vez incluso más en las zonas desfavorecidas, debido a que el entorno urbano diurno es a menudo difícilmente soportable y la luz puede contribuir más que en ningún otro lugar a transformarlo por la noche.

Línia de tranvias en Grenoble.

Una tendencia muy actual es la programación de grandes eventos como las “Fête des Lumières” en Lyon, que implican la transformación de la ciudad al anochecer. ¿Contribuyen estos festivales a que emerjan nuevos estándares en la iluminación urbana o son sólo puro entretenimiento?
En 2002 con Laurent Fachard y después en 2003 con Claire Peillod, fui director artístico del famoso festival Fête des Lumières de Lyon. Durante dos años aprovechamos los días que duraba esta fiesta tan especial para crear talleres de iluminación urbana y reflejar mediante algunos artistas la transformación de la ciudad, su futuro, las estrategias nocturnas a seguir; pero nos tropezamos con el desinterés total de la Alcaldía de Lyón hacia este enfoque, ya que sólo quería utilizar el Festival de las Luces como una herramienta de marketing urbano. Desde entonces la programación está destinada principalmente a complacer y a atraer al mayor número posible de visitantes. En este enfoque no hay lugar para la invención de una nueva iluminación urbana o para cuestionarse nuestra relación con el espacio nocturno. La mayoría de las Fiestas luminosas actuales se reducen, por desgracia, a la proyección de imágenes gigantes o videos en las fachadas que transforman la ciudad en un decorado nocturno impactante.

¿Cuándo está justificado el uso del color en los entornos urbanos?
Es un tema muy delicado. Se podría responder que la iluminación con colores en el medio urbano esta justificada si es aceptada y apreciada por la población que vive allí. Si es rechazada, se trata de un fallo de diseño. No creo que debamos imponer un ambiente luminoso a los habitantes de una ciudad. Es por eso que siempre me he opuesto a la noción, para mi totalitaria, de arte urbano permanente (incluyendo la luz) con delirios de algunos artistas que deben ser santificados, sin diálogo y sin ningún debate público y ciudadano, con el pretexto que son obras de arte. La ciudad no es un museo o un lugar de exposición. Es un lugar común y compartido por todos aquellos que viven o trabajan allí. Por contra, hay que agitar sin cesar las creencias de los ciudadanos, su deseo nostálgico de arcaísmo, hacer pedagogía y proponerles entornos de iluminación innovadores que luego deben ser adaptados o modificados de acuerdo a sus percepciones, reacciones y apropiaciones nocturnas. En 1988, en Niort, una ciudad en el sur oeste de Francia, durante la creación de uno de mis primeros paisajes nocturnos, utilicé en el espacio público una luz de color azul-verde (color cian) que me encanta y utilizo a menudo en numerosos proyectos con sutiles variaciones. Tuvimos en este momento la oportunidad de realizar una gran parte de este paisaje luminoso de forma efímera, para ver y apreciar así las reacciones del público. Y después de los numerosos comentarios recibidos, decidimos para el paisaje nocturno permanente aplicar una luz azul-verde menos densa, más “ligera”, que recibió entonces toda la adhesión de los ciudadanos. Así es como yo entiendo y defiendo como actor en la planificación urbana la democracia participativa.

Talmont sur Girond

¿Qué opinas sobre la proliferación de fachadas digitales en las ciudades asiáticas como iconos nocturnos?
¿Seguro que quieres hacerme esta pregunta? Detesto este tipo de decoración luminosa invasora que maquilla la arquitectura y desvirtúa totalmente la ciudad. Para mí es la expresión misma de una ausencia total de pensamiento conceptual sobre el paisaje urbano nocturno y de la deriva que comporta el desarrollo de medios tecnológicos pre-programados, una especie de «prêt à porter» luminoso, muy fácil de usar. No creo en absoluto que esta proliferación cree un paisaje icónico. Al contrario, tiende a trivializar estas ciudades, en todos los rincones del mundo, volviéndolas idénticas. La cuestión esencial que no se aborda jamás en estos proyectos de iluminación es fundamentalmente la identidad nocturna de cada ciudad. Pero esta cuestión tan política, y la estrategia luminosa que implica, no pueden ser resueltas sólo por el propietario o el arquitecto de un edificio o de una torre que necesita iluminarse. Implica un enfoque y una concepción integral que tenga en cuenta la escala de toda la ciudad para llevar la arquitectura a su legítimo lugar dentro del paisaje urbano nocturno en conjunto. Y este enfoque se realizará necesariamente en detrimento de los intereses particulares de los propietarios.

En Europa y Norte América numerosas grandes ciudades están renovando sus “planes maestros de iluminación”, pero preocupándose más por la relación con el estado de cosas diurnas. ¿Tenemos en Europa criterios más rigurosos en cuanto a la calidad del medio ambiente?
Sí, hoy en día la alta calidad medioambiental se ha convertido en uno de los criterios importantes de las estrategias en iluminación. Numerosas ciudades están desarrollando planes climáticos con objetivos importantes para reducir el consumo de energía (por encima del 20%) y el control de la contaminación lumínica; algunas ciudades europeas reducen voluntariamente sus niveles de iluminación durante toda o parte de la noche. Los intentos de eliminación total de la iluminación en las zonas rurales, en la segunda parte de la noche, están siendo juzgados. El rendimiento del ciclo de vida de las lámparas, luminarias y materiales, y la reducción del impacto ambiental durante su fabricación empiezan a convertirse en criterio de selección. Por último, el importante desarrollo de eco-comunidades en muchas ciudades europeas permite innovar y diseñar luminarias urbanas interactivas, variables en el tiempo y adaptadas a nuevos usos.

Central eléctrica en Turín.

Has trabajado en China durante mucho tiempo. ¿Se preocupa el gobierno de este país por las cuestiones ambientales y la contaminación lumínica?
Esta toma de conciencia ambiental está desarrollándose también en China. El gobierno ha iniciado recientemente un inventario nacional de lugares industriales potencialmente contaminantes y la cuestión del control del consumo de energía se ha convertido en un reto creciente. La contaminación lumínica, actualmente muy importante en las ciudades chinas dado su enorme tamaño y la obsolescencia de los aparatos de alumbrado, será muy pronto, estoy seguro, un tema clave en las políticas de renovación de la iluminación pública. Los chinos son muy conscientes de lo que está sucediendo en otras partes del mundo y quieren ofrecer una imagen positiva de sus ciudades.

¿Qué solución puede aportar la iluminación al problema del desarrollo sostenible?
Varias ideas pueden y deben ser desarrolladas en la iluminación urbana para participar en la implementación de un desarrollo sostenible, que no es un problema en mi opinión, sino más bien un deber:

  • el desarrollo y uso de las energías renovables (eólica y solar) en los sistemas de iluminación.
  • una reducción significativa del consumo de energía en las ciudades (más bajos niveles de luz, mejora de la eficiencia de las lámparas, los diferentes usos del alumbrado público, supresión y eliminación de las luces innecesarias u obsoletas).
  • tener en cuenta el ciclo de vida de los productos de iluminación en los criterios de adjudicación de las ofertas públicas.
  • La educación de los funcionarios electos y actores de la ciudad sobre el papel y el potencial de alumbrado público en el futuro.

¿Hay alguna solución tecnológica que deba ser promovida en particular?
No, porque en el pasado, las tecnologías innovadoras y prometedoras fueron abandonadas definitivamente por razones de coste, de dificultades de producción, de defectos, de problemas ambientales o de mercado. ¡Lo que hay que promover es el diseño de la iluminación! Las soluciones tecnológicas no son más que medios y herramientas a la disposición de los diseñadores para utilizarlas de la forma más inteligente y eficiente posible. También creo que una de las principales funciones de los diseñadores de iluminación en el futuro será la de anticipar las necesidades y deseos y participar junto a la industria en la invención de las tecnologías que serán necesarias en el futuro en lugar de dejar esta búsqueda y este desarrollo en manos de la gente de marketing y los diseñadores que no tienen conocimiento de la iluminación pública.

¿Es posible una mejor iluminación usando menos energía?
Si te refieres a las miles o millones de ciudades en todo el mundo terriblemente mal iluminadas hoy en día, por supuesto que se puede renovar completamente su iluminación, transformándola en una iluminación de calidad y reduciendo a la vez su consumo energético. Cada vez que hemos renovado el alumbrado público existente o la iluminación de un monumento, hemos reducido significativamente el consumo de energía. Por ejemplo, la hemos reducido 7 veces en el pequeño pueblo de Talmont-sur-Gironde, en el sur el oeste de Francia, al tiempo que hemos transformado por completo la calidad de vida y el paisaje nocturno. Por contra, tenemos que luchar constantemente y tener cuidado de no multiplicar la nueva iluminación con el pretexto  por ejemplo de mejorar la seguridad, que es una muy mala idea. Pero su pregunta de “mejor” es una pregunta ambigua. ¿No deberíamos más bien pedir “otra” manera de iluminar las ciudades y replantearnos en algunos casos la cuestión de reaprendizaje de la oscuridad?

 

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