Leonid Tishkov, el artista y su luna privada

08/07/2013

Leonid Tishkov lleva 10 años viajando por todo el mundo con su instalación de arte móvil “Private Moon”, un trabajo que cuenta la historia de “un hombre que conoció a la luna y se quedó con ella para siempre”. Una serie de poéticas fotografías con una luminosa luna creciente tomadas en distintos emplazamientos de sus viajes alrededor del planeta. Cada fotografía es un pequeño poema en sí mismo, en el que la Luna vence nuestra soledad en el Universo.

Entrevista de Esther Torelló
Cuál fue la inspiración inicial de proyecto Private Moon?
Creé esta instalación hace diez años. Un día de otoño me invitaron a hacer una instalación al aire libre en un lugar pintoresco, cerca de Moscú. En la orilla del lago había un hermoso pino viejo, y de repente me imaginé una luna brillando alrededor de su silueta. Me acordé de la obra del surrealista belga René Magritte, que presentó una delgada luna congelada en la silueta de un árbol. Esta pintura se llama “Árbol con Luna Creciente” o “16 de Septiembre, 1955”. Así que reservé el estudio y fui a trabajar creando una luna de dos metros de largo con luces en su interior. Me colgué en el pino, extendí un cable largo hasta el enchufe más cercano y encendí la luz. Y entonces ocurrió el milagro. Muchos espectadores pensaron que esta luna había bajado del cielo a la tierra. En una increíble coincidencia, este suceso ocurrió la noche del 16 de septiembre. Pronto hará 10 años desde que mi luna saltó de detrás de las ramas del pino en Moscú y comenzó a viajar por el mundo conmigo. Después, me traje la luna al techo de mi estudio en un rascacielos en el sur de Moscú, donde brilla personalmente para mí, iluminando mi soledad.

¿Qué concepto o idea hay detrás del proyecto?
¡Se trata de una representación de la vida! He viajado con Private Moon durante más de diez años y la luna revela cada vez nuevos espacios para mí. La luna es un punto brillante que une a las personas de diferentes países, de diferentes nacionalidades y culturas. Y todo aquel que entra en su órbita no se olvida nunca. Aporta imaginación y poesía a nuestro prosaico y mercantil mundo. La poesía nace en la imagen. Antes de colocar Private Moon en un lugar que me gusta, lo miro durante mucho tiempo. A menudo, este es el lugar que yo veo como la base del poema. En las primeras fotos se ve mi casa de campo, la cama en la que duermo y escribo poesía, a mí mismo como un poeta y filósofo solitario, con el sombrero y la capa de mi difunto padre. El mundo que nos rodea es hermoso, ¡es cuestión de iluminarlo con la luz de la poesía! Y para mí, la luz de la luna es la poesía perfecta.

Private moon en Paris

Lo que nos cuenta es realmente conmovedor
El tiempo pasa, y te das cuenta que no se puede entender el verdadero valor de este mundo, ni siquiera descomponerlo en sus elementos, o explicarlo, lo único que puedes hacer es fundirte con él en un éxtasis vital, ver que existe y cuan hermoso es, y entonces toda ironía desaparece. Es por eso que la luna tiene un completo control sobre nosotros cuando la miramos. Nos sucede lo mismo que les sucedió a los poetas japoneses hace 500 años, cuando observaron la Luna y compusieron haikus, o lo que pasó con el escritor ruso Nicolás Gogol, cuando escribió “Tardes en una granja cerca de Dikanka”, un ciclo de historias situadas en un medio-idílico, medio-misterioso paisaje ucraniano. Todos terminamos convirtiendonos en criaturas eternas cuando estamos interactuando con este cuerpo celeste. Y entendemos que la luna no es sólo un pedazo de algo sin vida, un trozo de roca o algo que vuela en círculos alrededor de nosotros. Nos sentimos atraídos por la calidad de cuento de hadas de la luna, su carácter metafórico, su esencia mitológica. Y todos somos participantes en este mito, que tiene tanto la luna como la humanidad en él. Chesterton dijo una vez que un hombre no puede poseer más de una religión privada de lo que puede poseer un sol o una luna privados [G. K. Chesterton, “Introducción al Libro de Job”]. Pero en estos días, es todo lo contrario: si se puede, existe algo como eso. Estamos solos cara a cara con la existencia, y nos quedamos completamente solos con el problema del tiempo, es decir, con el problema de la vida y la muerte, con el problema de la pérdida y la ganancia, con la luna, con el sol, con todo, por el cual y con el cual vivimos. Por supuesto, podemos recurrir a alguien para pedir ayuda. Pero aún así, estamos solos… Pero no debemos estar tristes y sufrir. Ese tipo de soledad es sólo una señal de que existimos, que estamos aquí, que estamos en el centro del mundo, y que tenemos el mismo tamaño que la Luna, el mismo tamaño que los cuerpos celestes.

Private moon en Paris

¿Qué simboliza la luna en sus poemas visuales?
Mi proyecto es un intento de demostrar si podemos o no podemos tomar algo maravilloso de la superficie plana de una imagen y convertirlo en algo con volumen, algo real… resulta que una vieja caja que se ilumina y se cuelga en un árbol puede repentinamente ser muy poético, y hay algo en ello que provoca una reacción emocional profunda. Ese es el momento exacto en que la poesía se impone sobre la ironía, la derrota, en cierto modo, cuando la ironía se vuelve insignificante e impotente porque no es el componente principal en la construcción de la imagen. La luna es uno de los arquetipos más antiguos que viven en nuestra arcaica memoria, a nivel genético. Hemos observado las luces celestiales, la Luna y el Sol, no solo cuando éramos personas, o anfibios, sino incluso cuando éramos tan solo células, cuando nuestras vidas no habían hecho más que empezar. Fue el parpadeo de estas dos luces, estas dos potencias, lo que creó la vida en la tierra. Así que la fuerza de esta imagen no es ni siquiera la forma en que físicamente nos manifestamos, es lo que realmente existe, y en lo que pensamos cuando pensamos en ello. Cada tema para mí es la manifestación de un poema, la manifestación de una metáfora poética.

Leonid Tishkov en su estudio en Moscú

¿Qué importancia tiene la luz en Private Moon?
La luz de Private Moon ayuda a convertir nuestra tierra en un espacio mágico, que debe ser preservado como un tesoro supremo. Los milagros puede suceder en este ámbito: la luna desciende de los cielos atraída por tu amor. La luna reluce sobre casas, árboles, hierba, animales, personas y osos polares que caminan sobre hielo flotante, las nubes blancas se bañan en el mar con ballenas azules y delicados icebergs flotan en el cielo. La nieve allí emite luz y los glaciares fundentes nos llaman, humanos, susurrando “todavía estoy vivo”.

Leonid Tishkov en su casa de campo

¿Cuál es su percepción de la luz como artista?
Primero se hizo la luz. Por la luz vemos todo a nuestro alrededor. La luz emanando de objetos encontrados con una luz interior que vive dentro de nosotros. Y entonces sentimos algo más que la luz reflejada. Los objetos iluminados siguen siendo materia de diseño, si no se encienden la luz dentro de nuestra alma. Trabajo con objetos luminosos, como generadores de imágenes poéticas. Para mí, la luz es la poesía visible, la gran poesía silenciosa.

Jornada de Private Moon en Formosa

¿Cuantos lugares ha visitado con su luna?
Desde el nacimiento, construyo el mundo que nos rodea como un cuento de hadas, habitado por nuestros propios personajes. Es como mi libro favorito, de Maurice Sendak “Donde están las cosas salvajes.” Yo soy como el chico Max, pero nací en el otro lado del mundo, en un pequeño pueblo en los Urales. Yo también entraba en los cuentos de hadas, en los que quería saltar dentro. Viajo al cuento de hadas. Acababa de ver a mi luna en un bosque cerca de Moscú, luego en el balcón de mi camarote y luego en el techo de mi taller. Y era mi espacio onírico. Pero con el tiempo personas de todo el mundo vieron mis fotos de la luna y comenzaron a preguntar si mi luna y yo podíamos viajar. ¡Así que nos fuimos! En Austria, me ofrecí a darle la luna a todo el que quisiera tomarla para sí mismo. Viajamos a París en diciembre de 2009. ¡Hacía mucho frío! Allí se podían ver los destellos de luz de la luna plateada en una fuente helada del Louvre y las Tullerías.

Private moon en Milán

¿De todas las imágenes realizadas, cuál es su favorita?
Entre mis favoritas está, por supuesto, mi casa de campo, donde la luna ilumina toda la mágica luz, y el mundo se ha vuelto fabuloso. Y donde puedo ver, en la sombra de la luna, a mi padre y mi madre desaparecidos. Y está el techo de mi estudio en Moscú. Y paisajes bastante exóticos en el Ártico.

Private moon en el Ártico

¿En sus viajes a lo largo de todo el planeta ha tenido algún problema?
En el viaje al Ártico, que se debió a la organización británica Cape Farewell. Estaba formado por un equipo de científicos y artistas, rodeamos Spitsbergen con una pequeña y antigua goleta “Noorderlicht” en 2010. Nuestro principal objetivo era detectar problemas naturales en el Ártico, el calentamiento global y cómo preservar ese fantástico hermoso mundo. Mis ayudantes y yo generalmente aterrizabamos con la luna por la tarde o por la noche. Esto era extremadamente peligroso, un oso polar podría matarnos, nuestro barco de resina podría rodearse de hielo y ello nos impediría subir a bordo. Sólo disparé cinco imágenes en un viaje de un mes, ¡imagina si era difícil! Esta vez he usado la batería del coche y linternas.El lugar más extraño fue en las profundidades del río Yenisei, un frío río de corriente rápida en Siberia. Colgué la luna de una cadena y la atraje hacia un barco de pesca como un enorme pez de oro brillante. Y nadé con ella a una costa desierta.

Jornada de Private moon en Formosa

¿Recuerda alguna anécdota interesante?
He viajado mucho con mi Luna Privada. Dime: ¿en qué bolsa encajas tu luna? La luna, te lo aseguro, no es un equipaje fácil. Mide dos metros, incorpora una pesada batería y la cámara. Se trata de toda una expedición. Cosí un una bolsa especial de viaje de denso tejido negro para transportarla. Hace tres años hice la Luna en cuatro partes y las llevé en dos grandes maletas para viajar al Ártico. El oficial de cargo me preguntó: “¿Qué lleva en esas abultadas maletas?”  “¡No lo va a creer, pero llevo la luna, señor!” Ya en la goleta en Svalbard junté todas las partes y la iluminé con LEDs en el interior. ¡Fue el viaje más extraordinario de la luna!

Niño y Private moon en Lviv, Ucraina.

Este proyecto se ha desarrollado durante varios años, ¿hasta cuándo seguirá adelante?
Este año se celebrará el decimo aniversario del inicio de este viaje lunar. Justo ahora he empezado un viaje de Private Moon en Kazajstán. He estado muy lejos, en las montañas de Tiang-Shang, en un observatorio de astrofísica. ¡Y tomé allí muy buenas fotos! La semana pasada encendí la Luna en La Haya, en el Lange Voorhout, si alguien viaja hasta allí lo podrá ver en un árbol hasta finales de septiembre. ¡Y esto no es el final! Este otoño la luna se eleva sobre América. Espero poder mostrarle el antiguo faro del Cabo Henry en Fort Story, Virginia, porque los faros son los hijos de las estrellas y la luna. Incluso la llaman en Brasil, hay gente que habla de los hermosos bosques y cascadas del país. Y la luna está respondiendo a la llamada de la gente, ¡y yo la sigo! “¡Ve donde quieras, la luna nunca te dejará!” Se trata del poema del poeta chino Li Bai, fue un gran caminante y mi amigo en la eternidad.

Private moon en Italia

¿Qué vendrá después?
Me gustaría viajar con mi Private Moon a la luna, y mostrarle la bandera estadounidense que los astronautas pusieron allí. Suena muy poético – la luna en la luna. “Aquí está ella, en el contexto de las barras y estrellas, mientras yo estoy en un traje abrazándola, colgando en el cielo, detrás de la tierra azul.” Y después iré a la Vía Láctea. ¡El show debe continuar!

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