Del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, la Biennale de Venecia 2026 celebra su 61ª Exposición Internacional de Arte en las clásicas localizaciones, Giardini, Arsenale y incluyendo también distintos espacios de la ciudad. Concebida por Koyo Kouoh, la propuesta se despliega como un ecosistema de prácticas conectadas, donde la experiencia se construye desde la relación entre obras, cuerpos y contextos.
Una exposición que se construye desde las relaciones
La Biennale de Venecia 2026 materializa el proyecto curatorial de Koyo Kouoh, desarrollado antes de su fallecimiento y continuado por su equipo. La exposición se entiende como un proceso abierto, donde las conexiones entre artistas y prácticas generan una narrativa en constante transformación.
Motivos que atraviesan la experiencia
En la Biennale de Venecia 2026, In Minor Keys se articula a partir de motivos que emergen de las propias obras. Conceptos como “Shrines”, “Procession” o “Schools” construyen un recorrido no lineal, donde el visitante se mueve entre resonancias más que entre categorías.
El cuerpo, la memoria y la experiencia compartida
Uno de los ejes de la Biennale de Venecia 2026 es el papel del cuerpo como lugar de conocimiento. Las performances y las instalaciones multisensoriales activan una experiencia donde la percepción, la memoria y lo colectivo se entrelazan. La exposición propone detenerse, escuchar y dejar que la experiencia ocurra, alejándose de la acumulación para abrir espacio a la contemplación.
Geografías conectadas, prácticas en diálogo
La selección de 111 participantes responde a una lógica de afinidades más que de territorios. En esta edición, artistas de contextos diversos dialogan desde prácticas que, aunque distantes, comparten inquietudes y modos de hacer. Este enfoque construye una geografía relacional que atraviesa generaciones, disciplinas y contextos culturales.
Un ecosistema que se expande
Más allá de los espacios principales, la Biennale de Venecia 2026 se extiende con proyectos especiales, programas educativos y colaboraciones internacionales. La propuesta se configura como un ecosistema donde arte, aprendizaje y experiencia se entrelazan, consolidando la Biennale como un espacio activo de producción cultural contemporánea.







