Eficiencia desde el diseño de iluminación

29/04/2012

Cada vez son más comunes una serie de palabras que van invadiendo nuestro vocabulario como pueden ser: ahorrador, eficiente, verde, sostenible, ecológico, así como lo que anteponga la letra “e” o el prefijo “eco”, éstas parece que etiquetan o certifican los productos como: luminarias, lámparas, equipos y controladores entre otros; enfatizando sus virtudes si las letras son verdes o se incluye en el logotipo algún ser vivo en peligro de extinción. En la gran mayoría de los casos es cierto ya que dichos productos se miden o se prueban cumpliendo muchos requisitos técnicos de empresas y organizaciones diversas. Parte importante de nuestra labor como diseñadores de iluminación es usar éstos elementos con buen criterio, ver sus virtudes y defectos, conjuntarlos y usarlos con eficiencia.

Actualmente el desarrollo de tecnologías como los LED, con un bajo consumo energético y cada vez con una mayor relación lúmenes por watt, así como el aumento de su calidad lumínica, hace que se planteen como la gran panacea y en algunas soluciones si que lo es, pero no en todas.  El gran marketing que hay sobre éste producto hace que inclusive el cliente desconociendo todos los aspectos (positivos y negativos) de ésta fuente de luz, te llegue a pedir que hagas la iluminación solamente con LED, porque consumen poco y duran mucho. Otra problemática actual sobre ésta tecnología cada vez más asequible, es que basados en sus prestaciones y bajos consumos se usan de manera indiscriminada, pero no debemos olvidar que hay muchas fuentes de luz muy validas según que situación y muy eficientes en términos lumínicos, energéticos y confortables para el ser humano.

El confort visual del usuario es parte fundamental en los proyectos, así como el uso adecuado de diferentes fuentes de luz, como en éste duplex donde se combinan lámparas halógenas y leds.

 

La fuente de luz más eficiente energéticamente que podemos usar para un espacio arquitectónico es la luz solar que a menudo no es considerada. Es fundamental y por fortuna empieza a estar más presente en normativas, en ciertas tipologías de edificios es necesario tener un pleno control de la luz natural para su interacción con la luz artificial que proyectemos.

Por formación arquitectónica sé que uno de los primeros aspectos a tener en cuenta y que resulta determinante es la orientación del edificio, para controlar los asoleos, la luz natural, las sombras y otros elementos físicos del ambiente; repercutiendo en el diseño en cuanto a la forma y volumetría, en la distribución interna y en el tamaño de los vanos y macizos de los edificios. Estas variables físicas debemos de tomarlas en cuenta para el diseño de iluminación que va más allá de la luz artificial y el horario nocturno, con la finalidad de tener una instalación eficaz.

La eficiencia energética se acaba midiendo con valores, índices, costos, clasificaciones y números que no dejan de ser cuantitativos y que debemos tener como referencia; pero ¿qué pasa con la calidad de la iluminación? Algo que no se puede medir numéricamente pareciera ser muy subjetivo, pero finalmente el usuario al que también tenemos que transmitirle la cultura de la iluminación, es el que nos puede calificar en base a su percepción, el confort visual y la apreciación estética dentro del espacio que hemos iluminado; el tener a los usuarios satisfechos con nuestro trabajo acaba siendo la mejor certificación o etiqueta.

Como diseñadores de iluminación nuestra aportación más valiosa debe de ser el aspecto de la calidad de la luz, dando por entendido que los aspectos técnicos entre los que personalmente clasifico a la eficiencia están intrínsecos y bien resueltos en nuestros proyectos. No por ello quiero decir que son menos importantes, el éxito de un proyecto radica en la perfecta conjunción de los aspectos cuantitativos y cualitativos de la luz… esta es nuestra labor.

El proyecto tiene que ser eficiente energéticamente pero debe de cumplir otros muchos aspectos como: integrarse al espacio siendo parte de la arquitectura, el paisajismo o el interiorismo, aprovechando o controlando la luz natural, generando ambientes confortables al usuario para que desarrolle sus actividades, siendo dinámico y flexible como lo son cada vez más las actividades en los espacios, cumplir las normativas, permitir una fácil gestión y mantenimiento del sistema de iluminación, usando las tecnologías y productos adecuados; para lo cual debemos estar muy inmersos en el amplio mercado de la iluminación, en cuanto a los productos existentes y más aun a las novedades, finalmente éstas son las herramientas para desarrollar correctamente los proyectos. Y no debemos olvidar aunque no esté en nuestras manos, la procedencia de la energía, que debe de ser cada vez más procedente de fuentes renovables y limpias.

Nuestras metas en un proyecto deben de ser muy ambiciosas en términos energéticos, aportar soluciones creativas y ofrecer el máximo confort al usuario. Si es así, habremos logrado un proyecto Eficiente (capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado).

José María Deza
Arquitecto superior, por la UNAM (México), Máster en Informatización de Proyectos Arquitectónicos por la Universidad Politécnica de Cataluña. Trabaja como diseñador de iluminación independiente desde 2003. Socio fundador de E1D Design Light Studio. Miembro de la Asociación Profesional de Diseñadores de Iluminación APDI y de Professional Lighting Designer’s Association PLDA.

 

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