Reflexiones de un haz de luz (en el espacio/tiempo)

29/09/2013

Por Irene Bas y Álvaro Valdecantos

La luz posee una función plástica de expresión y modelado que muchas veces determina ella sola la calidad de una fotografía. Como dice el maestro James Turrell. “Light is not so much something that reveals, as it is itself the revelation”.

En esta búsqueda personal nos encontramos un fotógrafo y una diseñadora de iluminación, en un viaje de investigación en torno a la luz y cómo es ésta revelada a través de la imagen, para desarrollar propuestas experimentales bajo el nombre de Lightmade, como guiño a la palabra handmade, hecho a mano, hecho con cuidado, en nuestro caso hecho de luz. Una búsqueda que comienza con una de las propiedades físicas más primarias y elementales de la luz (y el razonamiento mismo) como es la reflexión.

Un primer experimento fue un artefacto al que llamamos l(a)interna, mirror eclipse, cuya fuente de luz es una linterna de LED suspendida de un espejo por unos tensores con un contrapeso en el otro extremo, para que la linterna subiera y bajara. Se investigaba la reflexión del haz de luz para convertirlo en formas geométricas básicas como el círculo y el cuadrado. La geometría de la luz y la sombra variaba según la posición de la linterna respecto al espejo.

Después de un tiempo reflexionando sobre cómo retratar la luz en su forma más pura y fidedigna, se cruzó en nuestro camino la convocatoria internacional de One Beam Of Light (“Un Haz de Luz”) organizado por Light Collective, cuya única premisa era utilizar una sola fuente de luz y capturar la imagen sin edición posterior. Tuvimos el placer de ser premiados con dos imágenes que formaron parte de las 31 fotografías que se exhibieron desde el 15 de Abril en el ICA Museum de Londres, después de una selección de 360 instantáneas que tuvieron por jurado a Keith Bradshow (Speirs+Major), Matt Clark (UVA), Paul James (Modo*Arc) y Gerd Pfarré (Pfarré Lighting Design).

En cuanto vimos la convocatoria supimos que era el proyecto idóneo para nosotros, ya que premiaba tanto el efecto evocador de la luz en su mínima expresión como la calidad fotográfica. Teníamos dos semanas para poner en marcha nuestras reflexiones acerca de lo que llevábamos tiempo fraguando.

Contamos con un laboratorio de pruebas excepcional. Un edificio fabril en proceso de reforma que había tenido como inquilino a una empresa de alumbrado público. Parecía el marco perfecto.

Uno de los espacios seleccionados poseía dos claraboyas, un en cada extremo, y dos pilares centrales. Nuestro reto consistió en coser todos estos elementos con un solo rayo de luz. Creamos una serie de reflexiones, por medio de espejos, que servían de conexión del espacio para trasladar los rayos luminosos a estos puntos estratégicos de la estancia a modo de proyector múltiple, como si de un reloj de sol se tratase. Analizamos el espacio-tiempo, la percepción de los diferentes puntos de vista y los espesores de los rayos luminosos, capturando el momento de cada uno de ellos, de una forma casi matemática.

 En este proceso, el espejo plano se convirtió también en una figura y un volumen al jugar con las sombras mismas de estos, surgiendo así otras combinaciones más complejas.

A nivel fotográfico utilizamos una rótula para panorámicas en combinación con una rótula para panorámicas en combinación con un objetivo descentrable debido a la limitación de la estancia para poder capturar en una única imagen el recorrido completo de la luz.

Un tercer experimento consistió en trazar el recorrido de una escalera en contraste con su fondo. La luz rasante en degradé y la textura de la pared se convirtieron temporalmente en un lienzo para los tres tramos de la escalera principal. La luz ascendía de planta en planta, gracias a que el forjado de los descansillos de la escalera no llegaba a encontrarse con la pared, lo que nos permitió descubrir esta grieta arquitectónica. Además la luz dibujaba unas líneas que perfilaban exactamente las aristas, formando un marco luminoso perimetral que desvirtuaba los encuentros entre paredes.

 En el tramo intermedio del trayecto, al acercarse a la pared y tocarla, las manos reflejaban de forma natural las emisiones de luz, que parecían emerger fantasmagóricamente de la misma pared como un elemento digital interactivo.

Gracias a ese instante llamamos Lightmade a estos experimentos, que no son más que el reflejo de la luz que llevamos dentro.

 Agradecimientos: Betahaus por el espacio. Difusiona y ACDC lighting por las luminarias. Oda por el material fotográfico.

 

 

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