“The abandoned house”, un verdadero trabajo en equipo

12/10/2016

Por Carla Jardim

Cada año por el mes de septiembre, la pequeña ciudad sueca de  Alingsås resplandece con el festival de luz Lights in Alingsås. Ya son 17 años consecutivos en los que la ciudad se ve inundada de estudiantes de iluminación de todo el mundo, workshop heads internacionales y luz, mucha luz. Es con el taller para estos estudiantes, una semana antes del festival, que se da inicio al maravilloso recorrido lumínico que será disfrutado por miles de visitantes durante las siguientes 5 semanas posteriores a la finalización del mismo.

Carla Jardim, en el centro, con los workshop heads Chiara Carucci, Erik Hagström, CJ Brockway, Debra Gilmore, Ignacio Valero, Jytte Basler, Sabine De Schutter y Tad Trylski.

El lema elegido para 2016, ha sido The Enlightenment, enfocado a las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad. Este año se ha pedido a 9 diseñadores de iluminación internacionales que desarrollasen instalaciones lumínicas, resaltando los 17 objetivos y metas de desarrollo sostenible pactado a nivel global entre los líderes mundiales, con la intención de alcanzar en los próximos 15 años la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la desigualdad e injusticia en el mundo, y una solución para la crisis del cambio climático. La intención del festival ha sido informar a los visitantes de las cuestiones locales y globales con relación a la sostenibilidad. Estos pequeños insights lumínicos pueden llevar a los diferentes visitantes a experimentar y pensar en el tema de forma lúdica.

Como he dicho, el festival empieza una semana antes de la apertura al público, donde más de 60 estudiantes y/o jóvenes lighting designers, guiados por los workshop heads, se reúnen para desarrollar el tema elegido y preparar las instalaciones en los diferentes espacios para el recorrido lumínico por la ciudad. Este año he tenido la oportunidad de colaborar con Annetrin Jytte Basler de The Flaming Beacon, como workshop head para el espacio numero 3, según el recorrido oficial del festival. Ha sido una experiencia enriquecedora que complementa mi anterior aventura como estudiante en Lights in Alingsås 2010. Así que 6 años después, vuelvo donde podríamos decir, inicié mi pasión por la iluminación.

En los 2 primeros días, los estudiantes asisten a diferentes conferencias introductorias relacionadas con el lema del festival y presentaciones de los workshop head. Al final del segundo día, tienen que elegir en que equipo quieren integrarse para desarrollar uno de los conceptos lumínicos presentados. Cada workshop head presenta su tema y el espacio elegido para trabajar. El título de nuestro proyecto era “The abandoned house” (La casa abandonada) y el tema elegido para desarrollar con los estudiantes era el objetivo global 10: Reduce inequality (reducir la desigualdad). El espacio planteado ha sido una casa abandonada y su terreno adjunto vallado con grandes manzanos. La casa abandonada esta situada en una calle de la ciudad donde el resto de casas están bien cuidadas e integradas en el barrio. Con la idea de la pequeña casa abandonada con su gran granero, queríamos ilustrar los contrastes de la sociedad moderna y demostrar que no todos pueden formar parte del mundo idílico.

Una vez formados los grupos se empieza el trabajo de desarrollo del concepto de la instalación. Cada workshop head presenta su metodología de trabajo. Nuestro grupo estaba formado por diferentes nacionalidades: brasileña, sueca, noruega y sudáfricana. Con ellos empezamos un trabajo para fomentar el trabajo en equipo, introducir conceptos básicos de iluminación, para que estuviesen más seguros al realizar las pruebas de luz, y técnicas de representación para que pudiesen expresar sus ideas en la elaboración y presentación del concepto al cliente (Ayuntamiento y Alingsas Energy), como parte del ejercicio final del taller. En resumen, lograr que participasen en las etapas existentes dentro del proceso creativo, desde la idea hasta su ejecución.

Para los workshop heads, los días empezaban pronto, con una reunión donde se discutían los avances y rendimiento de cada equipo. En estas reuniones, participaban también el equipo técnico de Alignsas Energy, designado para dar soporte durante los días del taller. Ellos son los que realmente hacen posible todas las graciosas y a veces “descabelladas” peticiones de cada equipo a través de los workshop heads. Luego, el día seguía con el encuentro con los estudiantes para compartir sus expectativas y avances de la propuesta y planear el calendario. Hemos tenido suerte de tener entre los integrantes del equipo un programador que ha hecho posible realizar nuestra primera prueba de luz y controlar las luminarias DMX in situ, un día antes de lo previsto.

El tema del objetivo global “Reducir la desigualdad”, fue lanzado a los estudiantes en un formato básico para que ellos tuvieran libertad para abordarlo, perfilarlo y adaptarlo a su gusto. Nosotras solo les guiamos sus acciones. El resultado ha sido su propia interpretación de la idea de desigualdad, enfocado en el contexto del espacio. Así que han creado su propia narrativa.  Han generado un cuento de la historia de los momentos felices y de abandono, vividos por la casa, y a partir de ahí, trataron el tema de la desigualdad: ¿Quiénes son los verdaderos excluidos? ¿Los que han habitado esta casa o los que ahora mismo no pueden aproximarse a ella? La fachada de la casa abandonada es entendida como la portada del cuento, conforme sigues el camino por la acera, rodeando el terreno, la puesta en escena de algunos elementos, así como el juego de luz junto con la música, nos invitan a conocer esta historia.

Desde hace 3 años, las instalaciones van acompañadas de una banda sonora realizada por Sebastian Studnitzky, compositor, que hace que la experiencia lumínica gane otras dimensiones. El gran desafío para los estudiantes fue juntar todos estos ingredientes y procesar la batería de información a la que fueron expuestos durante esta intensa semana, y transformarlo en algo artístico y lúdico.

Durante la semana del taller, todo fue muy bien, sin grandes contratiempos. La lluvia apareció los 2 últimos días del montaje, pero nada que el “Fika” coche que repartía pequeñas merendolas, chocolatinas y café, no pudiera solucionar. El grupo ha congeniado y se ha mantenido unido hasta la última madrugada en la que junto al programador, bajo la lluvia, se prepararon las escenas de la instalación que puede ser vista hasta 6 de noviembre, en la pequeña y acogedora ciudad de Alingsas.

Lo más esperado después de la inauguración oficial del Festival fue poder visitar las demás intervenciones y ver que sorpresas prepararon los otros equipos.  El mismo día de la inauguración es cuando por fin tienes la oportunidad de visitar el trabajo de los demás compañeros.

Imagen de grupo de los 10 estudiantes becados por AB Alingsås Rådhus y Lightecture: Azael Ferrer, Niken Wulandari, Belén Aricó, Laura de Frutos, Annabeth Priscila Ortiz, José Jaime Vélez, Núria Molinos, Edurne Morales, Queralt Barbany y Maria Manuela Bertola.

Para mí, el taller de Lights in Alingsas no solo consiste en poner en práctica la teoría y materialización de una instalación lumínica, es aprender a trabajo en grupo y vivir el compañerismo dentro del proceso del diseño de iluminación.

Felicidades a todos los involucrados. ¡Ha sido un verdadero éxito!

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