Del 6 al 8 de febrero, Vitoria-Gasteiz se convierte en escenario de una experiencia lumínica única con la quinta edición de Umbra Light Festival. Bajo el lema “Luz que une”, el certamen celebra el poder de la luz como lenguaje universal, como herramienta para conectar generaciones, barrios y culturas, y como medio para redescubrir el entorno urbano a través de nuevas percepciones.
Con 19 obras creadas por artistas de cuatro continentes, el festival amplía recorrido, horarios y propuestas. La programación, diversa y ambiciosa, transforma la ciudad durante tres noches, de 19:00 a 23:00 h (viernes y sábado) y hasta las 22:00 h el domingo, en un verdadero museo efímero al aire libre.

Un recorrido ampliado y descentralizado
Este año, Umbra refuerza su presencia más allá del centro histórico. El recorrido une la Almendra Medieval con el Ensanche, y se expande a nuevos espacios como la Catedral Nueva, la iglesia de Coronación, el barrio de San Martín y El Anglo. También participan espacios interiores como el Palacio de Congresos Europa, la Escuela de Artes y Oficios y Arkabia, nueva sala de la Fundación Vital.

Instalaciones inmersivas que despiertan los sentidos
Las obras presentadas este año demuestran la riqueza conceptual, estética y tecnológica del arte lumínico actual:
- 1.3 seconds en la Catedral de Santa María, de Josh McAuliffe, escultura de luz y percepción con más de 100 proyectores.
- Beyond, de Playmodes (Palacio Europa), propone un túnel sensorial de 35 metros de luz y sonido.
- Oh Lord, de Guillaume Marmin, basada en datos solares, explora nuestra relación con el Sol.
- Embrace, de Beamhacker, celebra la conexión humana con figuras iluminadas al tocarlas.
- The Hive, también de Beamhacker, aborda la fragilidad de las abejas ante la crisis climática.
- Mycelium, de Hotaru Visual Guerrilla, convierte el Museo Artium en un homenaje al micelio.
- Negative Space, de Olivier Ratsi (Arkabia), pone a prueba la percepción espacial con luz y niebla.
- Octo, en el Monasterio de las Salesas, crea una atmósfera de ciencia ficción con luces dispuestas en círculo.

Geometría, movimiento y emoción
Algunas obras destacan por su capacidad para transformar el espacio a través de la forma, el ritmo y el color:
- Flux, del Collectif Scale (Palacio Zulueta), combina barras de luz, sonido y coreografía.
- Satellites, de Nonotak Studio (Colegio Marianistas), danza geométrica de luz en movimiento.
- Ecos del orden invisible, de Javier Riera (Concatedral), une geometría y naturaleza en una proyección vibrante.
- Historias de luz, en la fachada del Ayuntamiento, reflexiona sobre el tiempo y la transformación vital.
- El muro de Jacob, de Parker Heyl, es una escultura lumínica en forma de tapiz en Escoriaza Esquivel.
- Luz de tránsito, en la iglesia de Coronación, homenajea a Miguel Fisac y su uso poético de la luz.

Espectáculo, juego y poesía urbana
La programación también incluye obras itinerantes y escénicas que conectan con el espectador a pie de calle:
- Las farolas vivientes, de Theatre Illuminiere, sorprenden a los paseantes en la Senda y la Florida.
- The Show Globe desfila con sus globos fantásticos —Espejo místico y Flor encantada— habitados por personajes oníricos.

Un festival con impacto global
Desde su nacimiento en 2019, Umbra ha crecido hasta convertirse en un evento de referencia en el panorama artístico internacional. Impulsado por el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, y organizado por ARGIA 3 Asociación Cultural, ha superado los 100.000 visitantes en ediciones anteriores.
Umbra se distingue también por su compromiso con la sostenibilidad: todas las instalaciones están diseñadas con criterios de eficiencia energética y respeto por el entorno.
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Fotografías: Nacho Arias




