Camilo Ruiz Vargas: «detrás de la violencia está la oscuridad»

21/10/2014

A veces, para derrotar la oscuridad se necesita algo más que luz. Personas, por ejemplo, capaces de involucrarse en un proyecto que despierta esperanza a partir de casi nada y ayudan a las comunidades más desfavorecidas a mejorar sus vidas con los recursos de los que disponen. Voluntarios como los del proyecto colombiano «Un litro de luz», una organización sin ánimo de lucro que regala luz de forma desinteresada y hace de este planeta un lugar mejor.

Hacer el bien debe de ser muy gratificante. ¿En qué consiste la iniciativa Un litro de luz?
Un litro de luz tiene como objetivo aumentar la calidad de vida de las familias en situación de vulnerabilidad a través de la iluminación. Llevar iluminación natural a esas comunidades que viven en zonas sin acceso a la energía o con altos costos para acceder a ella y que son económicamente vulnerables.

¿Y cómo se consigue algo así?
La esencia es una botella de pet plástica de 1,5 litros llena de agua con cloro para que permanezca cristalina. Con la instalación de esta botella en el tejado de la vivienda, al incidir la luz diurna, se produce una iluminación directa del sol gracias al fenómeno de la refracción. Si tienes un hueco en el techo vas a ver que en el suelo se refleja la forma del hueco y únicamente entra un haz de luz cayendo con la forma del agujero, pero si ubicas la botella que instalamos, lo que va a pasar es que el cambio del medio de aire a agua y después de agua a aire va a hacer que la dirección de la luz cambie. De alguna manera no va a seguir el haz de luz en línea recta, si no que va a tomar un camino horizontal.

Es tan sencillo e ingenioso…¿De qué manera este litro de luz transforma la vida de las personas?
Hay una serie de impactos sociales, ambientales y económicos que conlleva el hecho de llevarles luz. Desde la vertiente social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Agencia Nacional para la Pobreza Extrema hicieron un estudio en Colombia y descubrieron que en lugares oscuros se genera más violencia intrafamiliar, además hemos visto que hay un menor desarrollo social respecto a los niños, que en vez de estudiar, al no tener luz en sus casas, están en la calle haciendo otras actividades que nada tienen que ver con la escuela. Desde el punto de vista económico, en el ámbito familiar los costes de la energía se llevan una buena parte del presupuesto que debería destinarse a otras actividades más básicas.

¿Cómo se suple el suministro de luz nocturna? Echo de menos leer algo antes de irme a dormir.
Por el momento esta solución es exclusivamente diurna, pero no nos vamos a quedar con los brazos cruzados para ver qué va a pasar en la noche, estamos trabajando en una solución que ya está funcionando en la casa matriz de este proyecto en Filipinas. Será un proceso de co-creación con la comunidad donde buscamos llevar un método de construcción de una luminaria muy accesible para la noche, utilizando una celda solar, una pila solar, pequeñas baterías o simplemente un LED. Queremos desarrollar un producto con la comunidad, para que ellos mismos cuenten con el conocimiento de cómo reproducirlo, que no sea necesario llamar a una empresa o fabricante. Buscamos implementar metodologías de enseñanza de construcción de litros de luz noche.

Y la madre del cordero, ¿con que dotación económica cuentan?
Buscamos apoyo del Estado y de la empresa privada patrocinando el número de instalaciones y viviendas. La fundación tiene que ser económicamente sostenible para que pueda multiplicar su impacto. Más todavía en pequeñas zonas paupérrimas donde llena tanto el contacto con la comunidad.

¿Cuál es la fuerza motor del proyecto?
Sin duda el voluntariado. Aquí en Medellín somos unas siete personas trabajando de forma permanente pero hemos llegado a tener alrededor de 100 voluntarios.

¿Y no reciben apoyo de empresas patrocinadoras?
Sí, otro tipo de voluntariado es el corporativo que hacen las empresas. Sobre todo estamos trabajando en prototipos para buscar una solución para la noche. Queremos contar nuestras experiencias y los resultados observados desde el aspecto social en el próximo Encuentro Iberoamericano de Lighting Design en Medellín. Esperamos impactar y tocar la fibra de todos los asistentes, romper con el mito de la segregación, donde una persona que tiene los recursos suficientes para vivir su vida no se va a encontrar con otra que no los tiene porque están en mundos completamente separados sin mezclarse ni conocer las distintas realidades.

Una pregunta incomoda: ¿Cómo priorizan una comunidad u otra cuando todas parecen necesitar ayuda?
Hay muchas áreas para implementar el proyecto. Algunos barrios pueden necesitarlo más que otros si las condiciones de violencia están muy álgidas y muy tensas. Uno de los más acuciantes es que detrás de la violencia está la oscuridad. El hecho de no tener iluminación provoca a veces falta de ingresos económicos al no poder desempeñar una actividad. La iluminación es algo muy básico, tanto que es la causa de violencia o falta de ingresos.

¿Cuántas viviendas tienen ya instalada su lámpara mágica?
Sólo en Colombia más de 1.000 viviendas cuentan ya con su propia luz.

Supongo que esto no para aquí, ¿Cuáles son sus próximos objetivos?
Instalar el proyecto en muchas viviendas de barrios pobres y enseñar la metodología de la iluminación de noche. Va a ser nuestra gran apuesta para el año.

Juan Camilo Ruiz Vargas
«Estudié Ingeniería de telecomunicaciones por la Universidad de Medellín. Trabajo como Director General de Corpoemprende, organización que fomenta el emprendimiento social en Colombia. Estoy convencido de que el emprendimiento social es una herramienta para generar impactos positivos en la sociedad. Podemos convivir en una comunidad no segregada»

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