Una instalación interactiva nos recuerda el cambio climático

06/02/2013

Las estaciones ya no son las que eran. El clima de la tierra ha cambiado su  curso. El cambio climático está transformando cómo nos relacionamos con nuestro mundo, cómo vivimos, incluso cómo experimentamos la ciudad.

¿Cómo será el invierno de 2013? ¿Nevado, nublado, lluvioso? Nadie puede predecirlo, pero una cosa es cierta: un viento ártico ha estado soplando a través de la céntrica Montreal por culpa del iceberg creado por ATOMIC3, una instalación interactiva, arquitectónica, ligera y sonora que ha llevado el invierno al corazón de la ciudad.

Del norte al sur, de la Place des Festivals a la explanada Place des Arts, la instalación sigue el viaje de un iceberg, desde  su nacimiento en aguas árticas hasta derretirse en la costa meridional. Muestra cuatro «esqueletos” que representan el iceberg en cuatro etapas diferentes de su vida. Cuatro etapas de la vida: cuatro diversos formas y tamaños, cuatro espacios iluminados, y sobre todo, cuatro sonidos distintivos.

Formados a través de siglos por el tiempo y los elementos, los icebergs emiten sonidos distintos. Cuando  el agua entra en sus grietas y hendiduras, resuenan como los tubos de un órgano gigante. Los tonos se modulan y  se desarrollan a medida que estos monumentos de hielo se derriten lentamente. Inspirado por ese gran instrumento, el iceberg consiste en  una serie de arcos iluminados del metal que producen sonidos distintos.

Los arcos sirven a los visitantes como invitación para entrar en el túnel, para escuchar, y para jugar con en este órgano gigante a través de un recorrido por sus pasajes  musicales.

Cuando  los visitantes se adentran en los arcos, los sensores  detectan sus movimientos, lo que provoca cambios en la iluminación y en los sonidos y devuelven el iceberg a la vida. Si es tan solo un visitante o bien  un grupo, al caminar o situarse por debajo de un arco, cada visitante “calienta” el iceberg, transformando su esencia  en una sinfonía para los oídos y los ojos.

El tamaño y la forma de las estructuras semejan las de un glaciar flotante que  se mueve a través del agua y se va derritiendo. Los diversos sonidos proporcionan su propio acompañamiento a la deriva gradual del iceberg. En el norte, los  movimientos de los visitantes  accionan los sonidos de la naturaleza, pero como aquellos se mueven a través de la instalación, los sonidos llegan a ser más ricos y más armoniosos. Cuando el iceberg se desliza hacia el sur, más cercano a las líneas de la costa habitadas, la música emerge atraída por la  actividad humana.

El viaje del iceberg termina en la explanada de las Artes de Montreal donde se encuentran todos los pedazos de hielo que semejan que flotan al pie de un acantilado. Aquí, solamente los niños pueden entrar en los túneles minúsculos, transformándolos en  cajas de música. Los niños, en su juego inocente, calientan a estos monstruos de hielo, barómetros de que el cambio global  del clima está por venir.

El iceberg, es el proyecto  ganador del concurso 2012 Light Therapy, un acontecimiento organizado por  la Asociación de espectáculos del  Quartier de Montreal que ofrece una serie de  instalaciones ligeras interactivas que  animan a sus visitantes a abrazar el invierno.

 

La instalación se ha desarrollado del 6 de diciembre de 2012 hasta el 4 de febrero de 2013 en Montreal.

Imagenes: Martine Doyon, Montreal Quartier des Spectacles Partnership

 

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