Más allá de las impresionantes cifras de participación, la tercera edición de LuzMadrid confirmó la consolidación de un festival que entiende la ciudad como materia creativa. Con una notable presencia de obras site-specific, el recorrido permitió redescubrir Madrid a través de intervenciones en diálogo con su arquitectura y paisaje urbano. Bajo la dirección artística de Delia Piccirilli, la programación reunió esculturas lumínicas, instalaciones interactivas y paisajes inmersivos de gran potencia visual. A continuación, nos detenemos en algunas de las obras más destacadas:

Transit – Cabosanroque + Studio Animal
Cuarenta y nueve semáforos dejaron de regular el tráfico para convertirse en pieza artística. La Nave Terneras de Matadero se convirtió en un paisaje lumínico en constante transformación, donde este elemento cotidiano quedó liberado de su función habitual para convertirse en materia visual y sonora.

Redentora – Gonzalo Borondo
En la Colonia del Pico del Pañuelo surgió uno de los artefactos más singulares del recorrido. La instalación adopta la forma de un gran zootropo en el que animales y matarifes de naturaleza plástica y traslúcida giran en una narrativa circular. La obra recupera la memoria del antiguo Matadero de Madrid y del trabajo que allí se realizaba. Este dispositivo lumínico transformó el espacio público en una escena ritual donde historia, violencia y memoria colectiva se entrelazaron de forma magnífica.

Firmamento – Quiet Ensemble
En la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles apareció uno de los espacios más espectaculares del recorrido. Desde la bóveda acristalada descendía una estructura suspendida atravesada por haces de luz y láser. Los destellos generaban visuales cambiantes y una atmósfera cromática en constante transformación. Concebida en colaboración con el Observatorio Gravitacional Europeo, la obra propone una lectura sensible del cielo de Madrid desde el interior del edificio e invita al público a levantar la mirada.

Nadar la noche – Cédric Le Borgne
Sobre el río Manzanares flotaba uno de los paisajes más singulares y de mayor escala del festival. Esculturas ligeras de malla metálica con forma de peces, aves y otras criaturas se suspendían sobre el agua creando un horizonte luminoso entre el cielo y el río. Iluminadas con una luz suave, las piezas parecían desplazarse lentamente en el aire. Muchos visitantes se detenían en las laderas o se apoyaban en los puentes para contemplarlas con calma. La obra generó uno de los momentos más contemplativos del recorrido.

E.T.E.R.N.A – Camille Gross & Olivier Magermans
La Casa del Reloj protagonizó uno de los momentos visualmente más refinados del festival. Sobre su arquitectura neomudéjar, la proyección desplegaba una coreografía de formas orgánicas que parecían crecer, desplazarse y transformarse sobre la fachada. El lenguaje visual, cercano por momentos al imaginario del art nouveau, recorría el edificio con gran delicadeza. El tiempo, tan presente en este lugar, se convertía aquí en un lenguaje visual de gran belleza.

Cluster – Playmodes
La Nave Una de Matadero Madrid acogió una de las piezas de mayor intensidad sensorial del recorrido. La instalación transformaba la arquitectura en un gran instrumento espacial donde luz y sonido se activaban de forma sincronizada. Basada en sistemas de osciladores, la obra generaba patrones luminosos y acústicos que recorrían el espacio y envolvían al público. Cada punto de luz encontraba su correspondencia sonora, construyendo un paisaje audiovisual preciso y de gran potencia perceptiva.

Deriva térmica – Rafael Lozano-Hemmer
El histórico Frontón Beti Jai abrió sus puertas para acoger una de las instalaciones más participativas del festival. Mediante una cámara termográfica, la pieza registra el calor corporal de los visitantes y lo traduce en partículas luminosas que se dispersan lentamente en el espacio. Miles de personas interactuaron con este gran lienzo cromático que hacía visible una energía normalmente imperceptible. La obra permitió además redescubrir uno de los espacios patrimoniales más singulares y menos conocidos de la ciudad.

Paisajes tendidos – Luzinterruptus
Junto al río Manzanares apareció una de las intervenciones más participativas del recorrido. Más de cien sábanas suspendidas e iluminadas formaban un gran tendedero transitable que el público atravesaba libremente. Niños y adultos corrían entre las telas o se detenían a tocarlas. La instalación evocaba el pasado del río como lavadero colectivo, cuando cientos de mujeres acudían a sus orillas para lavar la ropa.

Nuevas voces en el arte lumínico
El festival consolidó en esta edición su programa dedicado a jóvenes creadores, reforzando el vínculo entre formación, experimentación y espacio público. Gracias a la colaboración con DIMAD, estudiantes de ESD Madrid, UDIT, IED Madrid y la Universidad Politécnica desarrollaron intervenciones site-specific para la Central de Diseño. Todas las propuestas resultaron sugerentes y evidenciaron el talento emergente de estas escuelas. Entre ellas destacamos Luminal de IED Madrid – Catalina Mendoza, Carlos Chacón, Lilia Cherradi, Blanca Moro, Sofía Del Mar, Yichian Lai– una instalación formada por velos translúcidos con proyección audioreactiva y paisaje sonoro propio que proponía una lectura ligera e intangible del paisaje urbano.

Encuentro LuzMadrid
El sábado 14 de marzo la Serrería Belga acogió el Encuentro LuzMadrid, organizado por Lightecture y comisariado por Esther Torelló y Ricardo Morcillo. El auditorio se llenó y congregó a un amplio público, confirmando el interés que el festival ha despertado en la ciudad.
Durante el primer bloque del encuentro, seis artistas del festival presentaron sus procesos creativos y compartieron con el público las ideas, metodologías y herramientas que hay detrás de sus obras.

La jornada continuó con una conversación entre responsables de festivales y creadores. Participaron María Güell, directora de LLUM BCN; Carlos Torrijos, director de Umbra Light Festival; Javier Peña, director de Concéntrico; y Delia Piccirilli, directora artística de LuzMadrid. A ellos se sumó Santi Vilanova, cofundador de Playmodes. El diálogo abordó cuestiones como la construcción de la identidad de un festival, el papel del paisaje urbano en las decisiones curatoriales o la huella que dejan estas intervenciones efímeras en la ciudad.

El Encuentro LuzMadrid fue posible gracias a la colaboración de Difusiona, Linea Light, Nichia y Simon, así como de la Asociación Slowlight. También contó con el apoyo de Element Interiors y Milan, cuyo mobiliario vistió el escenario, y con la colaboración de la Universidad Europea en la coordinación de la jornada, además del apoyo de la APDI y la AAIV El encuentro concluyó con el sorteo de una luminaria Stilnovo de Linea Light y un pack de regalo de Simon, que puso el broche final a la sesión.

Hasta la próxima edición
La tercera edición de LuzMadrid confirmó la madurez de un festival que ha sabido integrarse en el paisaje urbano de Madrid. Durante tres noches, la luz reinterpretó plazas, riberas y arquitecturas, invitando a recorrer la ciudad desde nuevas perspectivas. Cuando las instalaciones desaparecen, queda el recuerdo y una nueva forma de mirar la ciudad. Nos despedimos hasta la próxima edición, con ganas de volver a recorrer la ciudad cuando la luz regrese a transformarla.
Os dejamos el vídeo con los mejores momentos de la tercera edición de LuzMadrid:




